PODERIO, RANGO, GRANDEZA, MADUREZ

PODERIO, RANGO, GRANDEZA, MADUREZ

 
001Por Poderío se entiende todo aquello de lo que el hombre es originariamente dotado como posibilidades a desarrollar y energía frente a la vida, por lo que sabe afrontarla y responder. A los hombres dotados de poderío la naturaleza les ha regalado una gran consistencia, les ha hecho capaces de resistir los avatares de la existencia cotidiana, de tal suerte que corren menos peligros que los otros. Son naturalmente audaces; mide a su manera los peligros de la existencia, que ejercen sobre él un particular atractivo. Cuando sobre lo corruptible recae la amenaza del aniquilamiento, lo incorruptible se manifiesta abiertamente, y el hecho de exponerse al peligro lo que es efímero, permite la toma de conciencia, en la alegría, de lo imperecedero.

Los hombres dotados de Poderío tienen una riqueza natural. Toda su persona rebosa de un ardiente amor a la vida. Disponen de una fuerte y sana sensualidad que les hace amar la vida y el mundo en su magnificencia sensible. La atmósfera que se crea en torno a ellos y la emanación que se desprende de su persona están cargadas de una intensa vibración. Se prodigan sin cálculo, sin miedo a agotarse, porque beben con confianza en la fuente infinitamente rica de su Ser. Están dotados de una talla, de una dimensión propia, que les permite tomar posesión del espacio, haciéndose dueños de él.

Los hombres dotados de Poderío sacan su fuerza de un centro vital original que les hace más resistentes y aptos a grandes esfuerzos; tienen aguante.

La abundancia natural que brota de su ser da a los hombres dotados de Poderío un impulso victorioso. En todo cuanto emprenden ponen todo el peso de su naturaleza. Ingenuamente y con tenacidad van directos al fondo, y el arco de su voluntad es de gran amplitud. Están naturalmente seguros de sí y disponen de una superioridad que se impone.

El Poderío se manifiesta no solo por una actitud frente a los problemas que plantea la existencia, sino también con respecto al compromiso moral y espiritual.

Los hombres de Poderío son un peligro para el orden social reglamentado. La incesante presión que ejercen pone en duda todo orden definido. La confianza que tienen en su propia fuerza, independientemente de cualquier contingencia, les priva a menudo del sentido de la medida.

La madurez del alma de los hombres dotados de Poderío original depende, más que en otros, de su Rango y de su Grandeza.

Cuando un hombre dispone de Rango, su modo existencial y su forma personal están hablando, en lenguaje individual, de la Imagen universal. Se expresan en la existencia por medio de una libertad serena de manifestarse y mantenerse en la forma que le es propia, imperturbables ante cualquier influencia exterior. Son conducidos por la ley interior de su Ser.

Su forma, que se desarrolla orgánicamente a partir de su núcleo personal, no sabe ni de prisas ni de confusión, sino de orden. Su naturaleza forma un todo armónico de dónde irradia, hacia el otro, un poder creador de orden y de luz. Gravitan en torno a un eje interior, guardan con espontaneidad su equilibrio, o en caso de perderlo, lo recobran fácilmente.

Los hombres de Rango no se inquietan ni por su seguridad ni su prestigio. El ritmo de su respirar refleja el equilibrio que le es propio al hombre justo.

Donde hay un hombre de Rango, en su entorno el mundo se transforma; el espacio se ensancha y el aire se purifica. Lo que es extraño entre sí, se separa. Lo que se asemeja, se acerca. Lo ficticio se viene abajo, lo auténtico se hace presente. La bruma se aclara y las formas adquieren contornos netos. Emana una fuerza que no admite ni la impureza ni el desacuerdo, ni la vaguedad; en su presencia no puede persistir el contraste entre ser y parecer. La mentira se aparta, las bellas fachadas se resquebrajan, lo insensato busca “el sentido”. No son ni las palabras, ni los hechos, ni las obras lo que testimonia de la verdad del Ser, sino aquello que, en el silencio, emana directamente del núcleo de su ser. Él busca en todo, sin voluntad, la imagen original que a cada ser y cosa que le es propia, y despierta en cada hombre su “mejor yo” que se corresponda con su ser; aún sinhacer nada particular ejerce una misteriosa presión en el espíritu del otro, que lo transforma y lo hace conforme a su fórmula esencial.

El hombre de Rango está dotado de un “mirar lejano”; no parece provenir de él ni dirigirse a nadie, es como si viniera del infinito. Es un mirar que guarda la distancia. Viven en el seno de su orden interior manteniendo a cierta distancia lo que les rodea.

La apostura del hombre de Rango tiene el encanto de la modestia real; su luz no hace vibrar nuestros sentidos, sino nuestro mirar interior en busca de la perfecta realización.

Cuanto de más Rango disponga el hombre, más fuerte será el resplandor de su forma, así como será más luminoso el rayo que viene de la Unidad del Ser y que, por medio de la forma, le invita a subir aún más alto: hasta allí donde el Rango del hombre alcanza su Grandeza.

Cuanto de más Grandeza disponga un hombre, la Unidad del Ser radiará más luminosa y convincente, disolviendo las contrariedades y las penosas oposiciones de la existencia. La Grandeza de un hombre se refleja a través de su relación con la existencia. Se hace visible por cómo acepta su suerte y por cómo se comporta con los otros. Cuanto más grande sea su alma, más determinará su vida la Unidad operante del Ser a través de su ser, porque libera toda diferenciación encerrada en reivindicaciones egocéntricas.

Un signo de Grandeza de alma es la perseverancia en superase a sí mismo. La ley de evolución hacia la Unidad es inherente a la vida a lo largo del desarrollo de sus formas. El hombre crece según se va liberando de su yo. La predisposición a esta liberación y la fuerza que para ello se necesita indican la Grandeza innata del alma.

Todo cuanto le ocurre al hombre está sometido a la ley de la metamorfosis. Según se va haciendo y sólo así, el hombre crece y madura, peldaño a peldaño. Madurar significa transformar, suprimir el pasado a fin de permitir un nuevo estirón. Gracias a esta continua y permanente trasformación, el hombre adquiere una madurez que le permite entregarse al otro y dar fruto en cuerpo, espíritu y alma. El fruto de la madurez del alma confirma la Unidad del Ser que trasciende toda existencia.

El hombre está sometido a la ley de la existencia: por tanto, entregado al sufrirque le es inherente. No obstante, puesto que a cierto nivel la Unidad del Ser le ha permitido ya al hombre superar esencialmente su yo existencial, sigue sufriendo, pero como si ya no sufriera. Ya no se defiende contra el sufrimiento, y si le llega la hora de sufrir es para él como un aguijón para superarse en el “fondo “de sí. Cada herida que sufra provocará un crecimiento interior.

El hombre que se libera de su caparazón entra en el esplendor del Ser. Su desprendimiento, su desnudez, le permiten vivir el misterio de la plenitud, sentirse sostenido por la vida.

El hombre cuya alma se alza continuamente, va siendo cada vez más uno consigo mismo. Al participar esencialmente en la Unidad del Ser, da testimonio de ella y la manifiesta en una amor comprensivo y abnegado.

Habiéndose hecho uno con el gran impulso que le mantiene en movimiento de maduración, ve en cada nueva circunstancia de la vida del otro una etapa en el camino. Para él todo tiene un sentido en la marcha hacia la gran Unidad, y cada forma no es sino un tránsito. Comprende con bondad los diferentes grados del sufrir humano. Hace hablar al corazón. En la atmosfera beneficiosa de su cálida simpatía, se distiende la necesidad de justificarse, se deshacen los nudos, el hielo se disuelve, se suaviza la rigidez.

Un hombre de madurez innata es bueno porque comprende todo en función de la necesidad del devenir. Perdona y se sobrepone a su impaciencia porque conoce la sabiduría del Ser por la que todo sucede a su debido tiempo. Él conoce un solo pecado: el de quedarse en el aislamiento egocéntrico, en la separación, el de detenerse en el Camino, la vía de la Unidad. Su amor, que tiene siempre un crecimiento saludable, no se permite treguas.

El Rango de un hombre determina su vocación en lo que concierne a la acción; su madurez indica su Grandeza. Del Rango nace la fuerza creadora; de la Grandeza emana una influencia saludable. El Rango superior anima a la conciencia del otro a realizarse en perfección. La Grandeza anima a realizar la trasformación a la que ha sido destinado. En el Rango reside la fuerza que impele a la idea a devenir forma; en la Grandeza habitan la sabiduría y el amor que reintegran lo separado a la Unidad del Ser.

En el hombre la polaridad del ritmo de la vida se manifiesta por el antagonismo entre la voluntad de realizarse en una forma finita y la nostalgia del retorno a la Unidad infinita; entre una concepción de la vida basada en el conocimiento empírico y lo que vive interiormente como destino propio, entre la obra cumplida y el camino que sin tregua recorre; entre el espíritu creador y el alma que, madurando, va hacia su cumplimiento; entre el Rango y la Madurez.

En la naturaleza en estado puro, la vida se cumple según el movimiento cíclico de nacimiento y muerte; aceptar libremente la muerte reconociendo en ella el medio de abrir la puerta de la Gran Vida y de acceder a la Unidad Suprema.

En la conciencia de sí del hombre, el soplo del Ser se separa en dos aspectos opuestos: vida y muerte. Pero en el proceso de realización el hombre vive en libertad lo que, en un principio, se cumplía según la naturaleza. Ya no lucha con la muerte, ya no busca defender su forma. La forma que el Ser ha tomado en él es una formula viva de trasformación; su fórmula es el cambio de su forma. En esta concordancia entre su Rango y su Madurez se manifiesta la gran Unidad de la Vida como SER creador y salvador.

Karlfried Graf Dúrckheim “ el despuntar del ser”

 

 

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CURSO DE INICIACIÓN A MINDFULNESS SIETE PUERTAS HACIA LA ATENCIÓN PLENA (ADULTOS)

CURSO DE INICIACIÓN A MINDFULNESS SIETE PUERTAS HACIA LA ATENCIÓN PLENA (ADULTOS)

Queridos amigos:

En este curso experimentaremos la alegría de Ser. Es importante saber que el estado de Mindfulness o atención plena no es algo que tenemos que desarrollar, sino algo que tenemos que reconocer como algo propio para regresar al mismo. Dentro de nuestra mente ya existe paz.
Nuestra manera de utilizar la mente, sometiéndola a un desgaste constante con un parloteo de incontrolables deseos y aversiones, dudas, inquietudes y preocupaciones, perezas y apatías, nos mantiene encarcelados en un mundo donde nos atrapan los deseos y proyecciones.
En la actualidad nuestra mente no está en paz porque sigue los distintos estados de ánimo que experimentamos.
Con la práctica vamos cultivando la capacidad de observar objetivamente sin perdernos en asociaciones de ideas o reacciones. Vamos aumentando nuestra claridad por el mero hecho de acceder al conocimiento sencillo y directo de lo que está presente sin inventar historias sobre la experiencia.
La práctica de la atención plena nos lleva a permanecer en un estado de paz.
Experimentar la verdad de la impermanencia como una experiencia directa nos abre las puertas hacia un conocimiento cada vez más profundo y veraz. Nos hace más humanos.
Cultivar la claridad mental o “estado de atención plena”.es también saber qué estamos haciendo y por qué, es algo más que simplemente estar presentes, es una práctica trasformadora.
Profundizar en la conciencia sobre nosotros mismos y comprender nuestra mente nos ayuda también a comprender a los demás.
Reconocer el carácter común de nuestra condición, así como el sufrimiento que nosotros mismos nos creamos nos hace indagar en nuevas formas de liberarnos del sufrimiento.
Estar más receptivos nos hará ser más pacíficos y menos críticos y egoístas, hará que todo el mundo sea más amoroso y pacífico y mucho menos crítico y egoísta, permitiendo que aflore en nosotros poco a poco la sabiduría intuitiva para discernir en abandonar lo que es perjudicial y cultivar el bien.
Este largo camino de la vida nunca termina, la sabiduría consiste en reconocer que las acciones que se basan en el desapego, el amor y la honestidad, traen consigo una sensación de felicidad y bienestar.
Saborear la vida instante tras instante nos conecta con la alegría de Ser, sencillamente Ser.
San Francisco de Sales escribió:
Si el corazón se desvía o se distrae, tráelo de vuelta suavemente.(…)
Incluso si en una hora no has hecho más que ayudar a tu corazón
-a pesar de que se iba, tú cada vez lo traías de vuelta-,
esa hora habrá estado bien invertida.

Sesión informativa el miércoles 13 de abril a las 20,15h en Espacio Ronda, calle Ronda de Segovia 50. Madrid metro Puerta de Toledo.

Inicio del curso taller:

Nuestros talleres están enfocados a mejorar nuestro autoconocimiento a través de la atención plena.
Con este fin:
– Utilizaremos diferentes técnicas de la psicología humanista en dinámicas experienciales.
– Desarrollaremos la capacidad de observarnos experimentando una transformación en nuestra manera de percibir.
– Cultivaremos nuestra capacidad de gestión emocional.
– Aumentaremos la confianza en nuestra manera de hacer.
– Conectaremos con lo esencial para ser más auténticos.

Número de plazas por grupo: 14
Sesiones: Sábados de 10.30 a 13.30 horas.

– Taller 1: El Cuerpo/ los sentidos. 23 de abril
– Taller 2: La mente/emociones. 7 de mayo
– Taller 3: El silencio y la creatividad. 21 de mayo
– Taller 4: los sueños. 4 junio
– Taller 5: El alma. 11 de junio

Total: 15 horas de curso-taller.

Fechas: 23 de abril, 7 y 21 de mayo, 4 y 11 de junio del 2016
Lugar: Espacio Ronda C/ Ronda de Segovia, 50 28005 Madrid. 
Precio: 150€ (es necesario apuntarse a los 5 talleres)

Información e inscripciones:
Información del curso/ taller:

El curso será impartido por Marcela Çaldumbide

P1010038Terapeuta Gestalt. Experta en Mindfulness. Mediadora familiar e intergeneracional. Experta en Mindfulness. Directora del Juego de Conocerse. Marcela está especializada en impartir cursos relacionados con el crecimiento personal y la gestión emocional, formación para niños profesores, padres y terapeutas.

Inscripciones: Tfno. 660 473 346  

marcela.caldumbide@gmail.com
www.eljuegodeconocerse.com

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SIETE PUERTAS HACIA LA ATENCIÓN PLENA

SIETE PUERTAS HACIA LA ATENCIÓN PLENA

SIETE PUERTAS HACIA LA ATENCIÓN PLENA

 Sabemos que todas nuestras experiencias se pueden reducir a tres campos: el cuerpo, las emociones y los pensamientos. Podríamos afirmar que sentimos nuestro pensar. Aprender a observarnos con apertura y profundidad en estos tres campos inseparables, nos permite ser conscientes en primera persona del constante cambio que acontece a la experiencia y liberarnos de ciertos condicionamientos que nos alejan de la capacidad para vivir el presente de una forma más plena. Los sentidos son las ventanas que nos llevan al alma y a través de ellos desarrollaremos una mayor claridad en la percepción.

En nuestros talleres informaremos sobre la mejor manera de atender nuestro cuerpo: nutrición, ejercicios, respiración. Conocer cómo funciona nuestro cuerpo y nuestra mente nos aumenta marco de libertad y la  responsabilidad que tenemos al elegir entre las infinitas probabilidades de encaminar nuestra acción.

También vamos a cuidar y crear nuestra mejor manera de estar en el mundo utilizando todas las técnicas que se aplican en las distintas terapias humanistas con el objetivo de saber atender nuestras necesidades, ser responsables de nuestros pasos, hacernos conscientes de cada segundo, expresarnos con el corazón, integrar el pasado para caminar hacia adelante y tener el valor, cuando sea necesario, de empezar de nuevo.

Trabajar y actuar los sueños nos ayudará a interpretar los mensajes que recibimos del inconsciente permitiendo así nuestro crecimiento personal.
En la confianza de poder ser nosotros mismos trabajaremos para dar forma a nuestras vidas, con la humildad de aceptar que hemos de vencer obstáculos y sabiendo que el camino nunca termina.

De igual manera, desarrollaremos la capacidad de observarnos experimentando una transformación en nuestra manera de percibir. Pondremos especial atención a cultivar nuestra capacidad de gestión emocional y así aumentaremos la confianza en nuestra manera de hacer. Todo ello nos ayudará a  conectar con lo esencial para ser más auténticos.

 

Posted by Marcela 10 04, 15 Comentarios desactivados en SIETE PUERTAS HACIA LA ATENCIÓN PLENA
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EL CORAZÓN EN LA ADOLESCENCIA

EL CORAZÓN EN LA ADOLESCENCIA

EL CORAZÓN EN LA ADOLESCENCIA
El adolescente comienza a tener desde lo profundo de sí un “sentido” nuevo hacia todo cuanto le rodea, la naturaleza, los hombres y las cosas. Estremece su alma y siente que el mundo se abre a lo infinito, su corazón late lleno de inquietudes. De repente le invade una gran insatisfacción por todo su ser, removiéndolo, se percibe con grandes altibajos. Duda de la existencia formada de contornos claramente delimitados y definidos…
Lo cierto es que la existencia tal y como la conocía, se opone a su corazón en crecimiento, en el que alberga a su vez una gran nostalgia. Se siente dividido entre la realidad cotidiana que conocía y una realidad nueva, más grande, más poderosa, llena de vida, de presentimientos e instintos. Así, el adolescente huye de su “confortable” hogar refugiándose, repleto de impulsos, en lo profundo de su corazón y en la verdad de su naturaleza. Va en busca de un manantial infinito de vida, de cielos estrellados, del sonido del mar, el cantar de los pájaros y encuentra de manera sencilla la paz en lo natural.
Le invaden intensas emociones, su corazón late agitado, rompe con las estrecheces del mundo conocido y despierta una voluntad infinita para viajar por el universo…
El adolescente se caracteriza por vivir en dos mundos, uno impuesto por la sociedad, donde la existencia es insípida, regulada, definida, fría, estrecha, medible, racional, utilitaria, egoica…; el otro, promete pleno desarrollo a su alma, es el verdadero mundo para su corazón.
El drama del adolescente es presentir su verdad y no ser aún capaz de vivirla. La sociedad no le deja margen para conocerse y desarrollar su potencial. Se cuestiona sin cesar si es posible encontrar una salida diferente a ser semejante a los adultos.
Me pregunto como adulto, cuál sería el resultado si el empuje de la juventud declina, si lo infinito pierde atractivo, si el adolescente se hace razonable a lo convencional establecido, estrecho y superficial. Pienso que el adolescente se hace rebelde para no ser ahogado por lo social, para poder amar, crear, soñar, discernir, crecer, confiar…; se vuelca en sus amigos en busca de comprensión.
Creo que el adulto es arrogante y olvidadizo al pensar que sólo él tiene algo que enseñar al adolescente. El adulto ha perdido el hilo conductor al motor de su existencia, a su impulso vital, a su capacidad de sentirse unido a los suyos; ha perdido su capacidad de soñar y de dar forma a su vida.
Se percibe en los jóvenes una tristeza particular cuando miran las paredes y el techo que dibujan sus mayores; su impulso vital aún no se ha quebrado con las contrariedades y las decepciones. Saben soñar por el día y por la noche en un mundo bello, verdadero y noble.
Ellos saben saborear el camino como única meta, disfrutar de su ser colaborativo y aceptar las diferencias como algo natural.
Saben pensar en un mundo tal como debería ser, tienen esperanza y e ilusión de vivir. Se comunican con los gestos, manejan una comunicación mucho más rica que la que nos proporciona el lenguaje.
Se dan cuenta de todo lo que han perdido sus adultos al adaptarse a la innecesaria lucha por alcanzar intereses y objetivos que están lejos de lo esencial. Observan sus mentiras, sus miedos y sus falsos esfuerzos por permanecer vivos solo en apariencia.
El adolescente a veces sufre la pérdida del vínculo afectivo en el que confió en su infancia; a la vez que siente su libertad y responsabilidad en su ser y en el mundo; se esfuerza a desarrollarse desde su ser auténtico, sintiendo en su lucha un montón de tensiones. Para desplegarse busca la soledad, esa soledad que le permite madurar frente a la amenaza del mundo que le rodea. Llama la atención para ser visto y escuchado como el ser único que es.
El adolescente busca ardientemente la amistad, se relaciona con la felicidad de ser uno con el otro, sabe darse y comprender. Despierta a su primer amor con una fuerza trascendente, buscan su complemento de manera natural. Tiene la capacidad de sentir vocación, la necesidad de cumplir una misión en su comunidad, de entusiasmarse por un ideal… él sabe lo que el mundo necesita.
El adulto tiene que aprender a vivir la relación con ellos en la humildad y respeto, incentivarles a avivar la llama de conexión natural con esa fuerza que les permite sentirse destinados a desarrollar una función en el mundo, una función que les ordena, un orden que proviene de algo superior, que les protege y les da la seguridad de sentir que estan dónde tiene que estar.
Durante la adolescencia necesitamos encontrar un estilo propio con corazón, ser nuestros propios maestros. Para conseguir un desarrollo pleno, la escuela y la sociedad han de colaborar facilitando al adolescente su exploración, mediante el arte, la música, los viajes, la danza…, permitiéndoles que el instinto y el espíritu florezcan de la mano para poder pensar, sentir y actuar por sí mismos. Brindarles una formación donde aprendan con entusiasmo, conectada con la utilidad, con el saber hacer… para que cuando ya sean adultos tengan las herramientas necesarias para construir su vida y no se pierdan en un camino de evitaciones y sufrimientos destructivos.
Es conveniente también que el adolescente tome contacto con matices de su sensualidad mediante el movimiento, danzas, masajes, bailes, etc…, permitiéndose expresar gradualmente sus emociones, con naturalidad, libres de culpas.
Naturalizar el sexo, acercarnos al contacto con el otro con el corazón abierto, comenzando por respetar nuestro cuerpo, sentimientos, necesidades… y las de los demás, les produce la armonía imprescindible para conectar con su alegría natural.
Los adultos hemos de recordar que estamos en una sociedad llena de neuróticos. Jung define la neurosis como el sufrimiento del alma que no ha encontrado su sentido. Recuperar el contacto con la belleza de nuestro origen, poder crecer poniéndonos de puntillas para tocar el cielo en la experiencia de elegir libremente, cada día, en cada detalle, la manera de desarrollar nuestra capacidad de amar.
Os invito a no olvidar la necesidad de cambiar el enfoque educativo, a girar la perspectiva y a no perder la esperanza, no sin esfuerzo, de dar apoyo a nuestros hijos para evolucionar en la confianza de ser capaces de crear un mundo mejor.

Posted by Marcela 09 06, 15 Comentarios desactivados en EL CORAZÓN EN LA ADOLESCENCIA
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LA SOMBRA

LA SOMBRA

ATENCIÓN A LA SOMBRA:
1) La naturaleza reprimida:
Los seres humanos sufren la imposibilidad de llegar a ser ellos mismos porque aquellos aspectos primordiales de su totalidad no tienen derecho a exteriorizarse.
Representa el conjunto de aquello que hubiera debido formar parte de la integridad del hombre, y que no ha podido desarrollarse. Son todas las inclinaciones y pulsiones reprimidas cuya agitación queda en el inconsciente.
Nuestra existencia en este mundo está llena de heridas y de ofensas, cuyo reconocimiento no aceptamos. Por debilidad o por cobardía, o por razones morales nos negamos a una reacción natural. Pretendemos no estar heridos pero algo permanece en nosotros. La herida no reconocida se transforma en agresión reprimida.
No son solamente los reveses sufridos en la vida los que alimentan la fuerza de la sombra. Existe también todo cuanto destruye nuestra confianza original. Todo cuanto hubiera debido suscitar nuestra resistencia, sin que se haya producido ninguna reacción; todo cuanto ha limitado nuestras reacciones legítimas. Todo esto se transforma en una agresividad asfixiada que perturba al inconsciente. El poder de la sombra también lo engendra esos llamamientos hacia cosas bellas que nos hubieran aportado alegría y que no hemos aceptado. Porque no nos hemos atrevido a emprenderlas- también por cobardía, debilidad o por razones morales- una parte de vida no vivida engendra amargura.
Sea cual fuere la vida reprimida que envenena el inconsciente, representa siempre un obstáculo a la manifestación del Ser esencial. Liberarse de este obstáculo no significa solamente resolver las tensiones originadas por las fuerzas de la sombra, se necesita también conseguir su transmutación e integrar las energías que encierran.
2) La sexualidad y el erotismo reprimidos:
La sexualidad reprimida juega un papel particular en la fuerza de la sombra. Una falsa moral con frecuencia impide que se acepte como uno de los aspectos naturales de la vida humana.
La supervaloración de una espiritualidad desencarnada en relación con las pulsiones naturales, hacía ver la sexualidad como una fuerza contraria al espíritu, disimulando la peligrosa tentación de caer en lo infrahumano. No se había llegado a percibir que en la sexualidad, incluso en la experiencia erótica, podía estar contenida una experiencia numinosa que elevara al hombre por encima del horizonte de su yo, hacia una perspectiva cósmica y hacia una dimensión transcendente. Se descubre en el erotismo una forma particular de llegar a la vida sobrenatural. El sentido de la sexualidad y del erotismo es por encima de todo, la experiencia de una plenitud cósmica y, más aún, por la Unión de la persona con un “tu”, es la plenitud del UNO divino. La sexualidad forma parte del hombre íntegro y sano.
3) La represión de lo femenino:
La cultura occidental es una cultura de espíritu masculino. Porque La visión de la realidad en la que vivimos está determinada prioritariamente por aquello que tiene acceso a una definición racional y a un dominio técnico, el alma necesariamente es maltratada. Un criterio de apreciación basado en la eficacia y en los resultados medibles, reprime el mundo de la sensibilidad, de la armonía interior y de los sentimientos. Nos encontramos todavía bajo el signo de un mundo del “padre”, orientado a una actividad eficaz, al trabajo y a un comportamiento respetuoso en cuanto a leyes. Le quedan a la mujer campos de experiencia trascendente que el hombre no conoce. Unas antenas particulares permiten a la intuición femenina percibir al Otro. En sí misma ya la maternidad le colma de los secretos que le son propios y de posibilidades específicas de abrirse al Ser sobrenatural. La educación religiosa se aparta cada vez más de una teología excesivamente racional para orientarse hacia experiencias místicas que vuelven a dar vida a las fuerzas femeninas del espíritu.
4) La represión de la individualidad creadora:
El desarrollo de la sociedad moderna en todas las esferas de su organización, conduce a una regresión, en continuo crecimiento; La empresa, el equipo, el Estado, el conjunto de la burocracia, impiden el libre desarrollo del individuo creativo. Es necesario reconocer la sombra producida por esta represión: La Individualidad asfixiada pertenece al núcleo de esa sombra que hay en el hombre, siendo su liberación una condición para la creatividad.
Sólo en la medida en que el hombre se vive en su singularidad, puede experimentar el UNO Universal que en ella se manifiesta.
LO QUE ES ÚNICO NACE DE LA NADA.
5) La represión del Ser esencial:
El núcleo de la sombra en el hombre es su propia esencia, aquella que él no ha dejado que se manifieste.
Las raíces de las fuerzas de la sombra están siempre establecidas en la infancia. La represión de los impulsos vitales del niño, ocasionada por palabras desalentadoras y por una falta de comprensión y de amor, perjudica globalmente a sus impulsos naturales y a su necesidad de expresión y de pleno desarrollo.
En una sociedad centrada en el trabajo y en la productividad, El Ser esencial al no ser aceptado, se convierte en una fuente de descontento, de nostalgia y de sufrimiento inexplicables y es causa de enfermedades y perturbaciones psíquicas.
Hacia la vida iniciática Karlfried Dürckheim

Posted by Marcela 07 27, 15 Comentarios desactivados en LA SOMBRA
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